Selección de Cortometrajes de Animación – Fantasmagoría III

Cortos animados seleccionados para Fantasmagoría III

Por Mario Fernando Castaño

La sección animada de cortometrajes llamada Gritos animados Fantasmagoría III está lista y presentamos acá la selección de las propuestas internacionales. Los títulos vienen con una interesante cuota de diversidad en su producción y temáticas que tocan el terror clásico, lo psicológico y hasta pasando por las culturas legendarias y crítica social. El arte de contar mucho en poco tiempo es algo que define al cortometraje y estas producciones lo demuestran a cabalidad en donde la minucia está presente en lo visual y en su contenido, solo queda disfrutarlos y que usted cómo público interprete el sentido de las historias y hasta tenga la oportunidad de darse el lujo de escoger su favorito gracias a los matices tan diferentes y contrastantes.

La siguiente es la crítica y sinopsis de los cortometrajes, aclarando eso sí, que no existan spoilers dentro de estos con el propósito de no ahogar su grito animado.

Malakout / Divinity (2020). Farnoosh Abedi.

El don de la humildad se enfrenta ante la genialidad y esta se convierte en soberbia. Cuando el músico compone, sus manos son el puente entre su mente y las notas sublimes que brotan de su piano, pero frente a la muerte de su amada su poder es insignificante y él nada puede hacer … ¿o si?

Dirigida por Farnoosh Abedi, reconocido por sus más de 20 cortometrajes animados y comerciales televisívos, este director de origen iraní ha sido galardonado en diferentes eventos a nivel mundial en el campo de la animación, sobre todo en Stop Motion y últimamente también lo ha sido Malakout, ganándo el XIV Premio Sierra Circular, por su impecable, sorprendente y terrorífica obra.

Malakout es una hermosa y oscura sinfonía que hace un claro tributo a las películas de horror de los años 50s y 60s en su época de manierismo, un estilo artístico en donde se produjo una transición que definía el ir en contra de los patrones clásicos y a la vez dar muestra de modernismo. Esto se veía reflejado en el manejo de colores saturados, movimientos de cámara audaces, planos arriesgados y una puesta en escena casi surrealista, esto acompañado de personajes que eran débiles de carácter y propensos a ser víctimas de la locura una debilidad que iba en contra de los arquetipos tradicionales del héroe popular de la época. El género del terror, fue el responsable de aplicar este tipo de estilo y por las pantallas surgieron películas como Drácula, el Príncipe de las tinieblas (1966) o la Maldición de Frankenstein (1957).

Y es aquí es donde entra la potencia artística de Malakout, una historia dividida en 4 actos, demostrando cómo un hombre está dispuesto a sacrificar el puente de su creatividad para recuperar a su amor perdido y cómo debe soportar las consecuencias de este acto que no es excepción de la moraleja tan repetida en este tipo de historias, no juegues con lo desconocido.

La aplicación del color es impecable, aprovechando la oscuridad para resaltarlo. El empleo del Stop Motion combinado aún en ocasiones con el 2D, se ve apoyado por la factura impecable de las figuras que representan sus personajes en donde su protagonista nos lleva a percibir un ligero y hasta obvio guiño al inolvidable Vincent Price, famoso por participar en diferentes adaptaciones cinematográficas de los cuentos de Edgar Allan Poe.

El sonido es parte fundamental de la historia, al igual que su música invita a desenterrar los clásicos del terror creando nuevas atmósferas que llevan a la locura, el albor del terror psicológico es evocado de una manera hermosa y horrorosa que siempre va dentro de un remolino ascendente.

El músico deberá aceptar el precio de su deseo y este se convertirá en culpa, arrepentimiento, una maldición que ya usted querido espectador se enterará si es la monstruosidad o la humanidad la que saldrá victoriosa por esta apuesta de un amor casi irracional.

Malakout (2020)

No Monsters Allowed (2019). David Burgis.

Es un gran reto de verdad para todo contador de historias crear un relato interesante que tenga una corta duración con un mensaje impactante y que esto se transforme en algo aún más ambicioso cuando este se ubica dentro del género del terror.

Y esto lo logra el director estadounidense David Burgis con su cortometraje de solo 3:17 minutos de duración. Su experiencia como director de arte en la empresa de animación Stoopid Buddy Stoodios * lo ha levado a hacer de su arte algo sencillo y con códigos visuales claros y directos.

Es en este caso No Monster Allowed hace una crítica directa a los miedos infundados por los mayores a los niños y cómo estos podrían crear traumas en ellos generando problemas psicológicos irreversibles a futuro, pero su imaginación puede transformarse en una defensa efectiva y muy constructiva, teniendo en cuenta que nuestra presencia como guías y protectores de estas amenazas es muy pertinente, algo que la historia no deja claro, siendo este aspecto el que quizás sea el punto débil de este relato.

El manejo del Stop Motion no es lo que sorprende, ni siquiera la manufactura de los personajes, es cómo esta historia dividida en sus tres actos por minuto logra cautivar al espectador por su historia tan sencilla, clara y contundente, materializando su mensaje con una puesta en escena rica en detalles que sugieren visualmente aquellos clásicos del terror con sus respectivos clichés, esto alimentado con el manejo inteligente del suspenso y ambientado con un muy buen manejo de la iluminación, incluso se da el lujo de tener giros de tuerca y poseer una trama que sin molestar es predecible, cerrando con un final más que aceptable.

Este trabajo es la muestra de que la sencillez y la calidad están por encima de la saturación de conceptos con que en en ocasiones se busca deslumbrar al espectador y más cuando los mensajes son tantos y diversos en tiempos actuales.

*https://www.leagueofbuddies.com/

No Monsters Allowed (2019)

Mad in Xpain. (2020). Coke Ribóo

Guardias civiles, bailaoras flamencas, toros en moto, sacerdotes, toreros, monstruos, robots gigantes, nudistas, inmigrantes, y demás personajes aparecen en esta trepidante animación dirigida por el músico, compositor y animador español Coke Ribóo, que ya venía de hacer una primera parte de esta historia con Made in Spain (2016) en donde fue nominado los Premios Goya a mejor corto de animación, siendo ganador del festival en la misma categoría en el año 2006 con El viaje de Said.

Mad in Xpain está realizada enteramente en stop motion con figuras no articuladas que representan diferentes sectores de la sociedad, que conviven de una manera compleja dependiendo del precioso vino que al parecer es su sustento vital, representado en una teta gigante de donde emana el líquido y es custodiada por la iglesia y un régimen militar.

La xenofobia, la persecución religiosa, la inmigración ilegal, la explotación laboral y otras cicatrices de la sociedad española actual son acá representados dentro de un esquema de parodia que tiene una puesta en escena que puede no ser del agrado de todos los gustos, debido a la densidad de su trama que no es muy clara y se pierde en su aparente lógica, con momentos exasperantes y desagradables a la vista de algunos espectadores, algo que en mi opinión no va más allá de eso, una sátira sin sentido que no deja un mensaje claro al final de su visionado.

Cabe resaltar su banda sonora, y la puesta en escena haciendo referencia directa a la saga cinematográfica de Mad Max Fury Road (2015) dirigida por George Miller, quien ya había dirigido sus tres primeras precuelas a finales de los 70`s e inicios de los 80´s transformándose en un hito cultural y de culto dentro del cine postapocalíptico.

Mad in Xpain es una distopía dentro de un fiel reflejo de una sociedad decadente que puede aplicar a cualquiera que tenga las características que acá se muestran y que de alguna manera llega un punto en que nos sentimos parte de esta sórdida historia convirtiéndonos en una de esas figuras estáticas e inarticuladas que se mueven solo por el miedo y la necesidad de sobrevivir sin importar el otro.

Mad in Xpain (2020)

Cielo e Infierno (2019). Diego Lodeiros.

Varias culturas ancestrales han sido el punto de partida como premisa de muchos relatos en lo relacionado con la búsqueda de respuestas que han inquietado hasta nuestros días a la humanidad y estas siguen siendo esquivas, pero mientras llegan se adquiere sabiduría. La eterna dicotomía en donde se enfrentan fuerzas opuestas son el motor de estos pensamientos que invitan a reflexionar acerca de nuestros valores y el rumbo que tomen nuestras acciones impactando así al entorno y nuestro propio ser. El bien y el mal representadas en el cielo y el infierno son el reflejo de la naturaleza del ser humano en donde la religión toma un papel preponderante. La filosofía japonesa no podía estar exenta de estos temas, sus reflexiones han inspirado a diferentes tipos de arte y es acá donde entra la producción de Diego Lodeiros, animador, director y guionista español enfocado en la animación 2D y el Stop Motion.

La tradición Samurai es la base de esta historia, en donde el protagonista busca desesperado una razón de ser y su actitud lo lleva a actuar sin pensar reflejando su ira, miedo e inseguridad, cegándolo y nublando el camino hacia la verdad y esencia para seguir adelante.

La combinación del estilo de animación logra que esta obra se destaque y si no supiéramos que su realización es española podríamos asegurar que está hecha en Japón. El 2D recuerda inevitablemente a la aclamada serie Samurai Jack creada por Genndy Tartakovsky que influenciado por la riqueza de la cultura y el cine oriental de Samurais como por ejemplo en las películas de Akira Kurosawa, llevó a que el público infantil occidental se interesara por estos temas, en el caso de Cielo e infierno la línea no es muy elaborada pero cumple a cabalidad con el objetivo.

Por otro lado el Stop Motion se encarga que con su manejo de luz y color se logre dar esa atmósfera rica en detalles, respetando la belleza del estilo japonés y logrando equilibrar de manera muy acertada con los momentos de suspenso.

Cielo e Infierno es una forma más de llevar a reflexionar acerca de esas preguntas que tienden a ser complejas pero que tienen respuestas más sencillas de lo que nos parece, una que por lo regular está al frente de nuestros ojos todo el tiempo mientras este pasa inexorable e impasible.

Cielo e Infierno (2019)

Mario Fernando Castaño

Publicista, diseñador gráfico, músico, docente de Cine Fantástico y crítico de cine de Cinéfagos del periódico El Colombiano.

@setimafer

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter