Estilo y Legado (III): Terry Gilliam

Terence Vance Gilliam (1940)

“Hay una parte de mí que siempre se decantó por cosas maniacas, frenéticas, actuaciones caricaturescas, siempre me gustaron las ferias y los freakshows. Jerry Lewis es un freakshow, absolutamente grotesco, espantoso, sin gusto, me gusta que las cosas no tengan gusto”.

 Terry Gilliam

Jonathan Pryce y Terry Gilliam (tomada de el confidencial.com)

Por Vincent Gil

Se trata de un realizador incansable, inagotable y apasionado, que ha creado grandes clásicos y obras muy recordadas para los cinéfilos. Terry Gilliam es un director cuyo imaginario visual encanta, deslumbra y atrapa de manera superlativa. Su enfoque visual es enriquecido por su capacidad creativa, que se podría comparar con estilos definidos desde su estética como los de David Lynch o Tim Burton (siendo incluso mundos mejor cohesionados y significativos que lo de Burton) y que dejan ver a un autor con propuestas geniales y memorables.

La fantasía es su género predilecto, conservando mucho del toque cómico singular de su estilo que se combina muy bien con cada universo que implementa en sus obras. Distopías, argumentos fabulescos, alucinaciones visuales, aventuras míticas y grandilocuentes o historias épicas y repletas de heroísmos, son sus tramas favoritas, las cuales emergen en una carrera cinematográfica bastante importante y en muchas ocasiones, infravalorada.

Gilliam comenzó su carrera como animador en Inglaterra, luego de haber viajado desde su lugar de origen que era Estados Unidos, en un programa infantil donde conoció a los que serían sus compañeros y colegas de muchos disparates, diversión y creación humorística inmortal. Se hace alusión a un grupo cómico memorable dentro del audiovisual mundial, que con su comedia satírica, inteligente y exagerada irrumpió el panorama televisivo en primera instancia y luego el cinematográfico para despertar conciencias, proponer reflexiones y encantar por sus sketches tan bien logrados.  Se trata claro está de los Monty Python, grupo inglés en el que Gilliam era el único miembro estadounidense, acompañando a Terry Jones, John Cleese, Eric Idle, Michael Palin y Graham Chapman, los cuales comenzaron a hacer de las suyas con la famosa y recordada serie de televisión Monty Python´s Flying Circus. Gilliam no mostraba mucho su talento frente a la cámara, ya que su aporte estaba realmente detrás de ella y en este caso específico, especialmente detrás de las animaciones que se volvieron sello distintivo de la serie y una marca asociada al grupo y su obra creativa.

Revisión de la filmografía

En 1975 lo Python estrenan su primer largometraje llamado Monty Oython and the Holy Grail, en este caso dirigido por Terry Jones y Terry Gilliam, quienes eran los que se echaban al hombro el asunto de realización. Jones con mayor inclinación hacia la dirección de actores y Gilliam hacía el aspecto técnico y la planimetría. La película trata con un humor genial y bien construido la parodia sobre historias épicas, de caballería, en este caso centrada en la figura del Rey Arturo y sus caballeros, los cuales van en busca del Santo Grial encontrando distintos y variados obstáculos en el camino. Situaciones exageradas, un sentir de farsa, la parodia, la sátira y lo absurdo son ejes de la narración, en una obra brillante que perdura en el tiempo y que influencia la comedia venidera de tiempos posteriores. Además, también se involucran las reconocidas animaciones de Gilliam dentro de la trama.

Título: Monty Python and the Holy Grail

Dirección: Terry Jones y Terry Gilliam.

Guion: Graham Chapman, John Cleese, Eric Idle, Terry Gilliam, Terry Jones, Michael Palin y Thomas Malory.

País: Inglaterra.

Año: 1975.

Pero, la búsqueda creativa de Terry Gilliam iba más allá y quería seguir por su camino en solitario, así que se aparta del grupo para realizar con la ayuda de su mejor amigo dentro de los Python (Michael Palin), su ópera prima como realizador en propiedad. Se trata de Jabberwocky de 1977, de nuevo continúa por la senda del estilo épico y referencial a las narrativas fabulescas, esta vez con una obra inspirada en un poema de Lewis Carroll. Un joven campesino es confundido por un héroe al que le encargarán la gesta de acabar con un peligroso y épico monstruo. Quizá se trata de la película menos lograda del realizador, una obra irregular y que promete más de lo que aparenta, donde el humor no es efectivo y se nota la falta de tacto que vendría después en Gilliam como realizador.

Título: Terry Gilliam

Guion: Charles Alverson y Terry Gilliam. Poema: Lewis Carroll.

País: Inglaterra.

Año: 1977.

Time Bandits de 1981 es un clásico imperturbable que se centra en un niño que se adentra en una aventura espaciotemporal alucinante e inesperada, acompañando a un grupo de personas pequeñas en una travesía para robar tesoros de distintas épocas en la historia. Es pues una obra encantadora, muy disfrutable y con cierta atracción para el público infantil, aunque conserva esa magia inherente en ella para un espectador adulto. Continúa con el sentir apegado a la fantasía y la aventura, las tramas relacionadas con lo épico., la historia y, con personajes poco habituales en el cine y que en la película toman protagonismo. Queda de forma muy recordable la secuencia de las jaulas colgantes en el infinito negro. Esta vez vuelve a colaborar con Michael Palin, también desde la escritura del guion y se suma John Cleese en esa conexión con los Python, desde la actuación.

Título: Time Bandits

Guion: Michael Palin y Terry Gilliam.

País: Inglaterra.

Año: 1981.

Continúa con The Meaning of Life de 1983, aunque en el filme solo dirige un cortometraje o segmento incluido que es con el que inicia la obra, la cual está dirigida por Terry Jones y es el último encuentro cinematográfico de los Monty Python. También, Gilliam se hace cargo de las animaciones como es costumbre con el trabajo de los Monty Python. La película es similar a la serie de televisión del grupo, construida a través de sketches y el corto de Gilliam llamado The Crimson Permanent Assurance ya anticipaba algo de lo que se vería en Brazil de 1985, crítica a la burocracia y unos efectos prácticos muy bien logrados. La película en general no es tan destacable de manera ostensible como otras de las obras de los Python, pero conserva mucho del encanto del grupo cómico.

Título: The Meaning of Life

Dirección: Terry Jones y Terry Gilliam.

Guion: Graham Chapman, John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Terry Jones y Michael Palin.

País: Inglaterra.

Año: 1983.

Brazil de 1985 es toda una obra maestra dentro de la ciencia ficción y el tema distópico, en ella todo es regido por los asuntos burocráticos, los escenarios, ciudades y todo el panorama es gris y repleto de cemento y metal. Uno de los trabajadores burocráticos del común, vive soñando con una mujer específica que aparentemente solo habita en su mente y con liberarse de ese tedio en el que vive. Un grupo clandestino, rebelde, trata de cambiar las cosas en la ciudad y él cambia su mentalidad queriendo formar parte de ellos, del otro bando. Es un filme que deja ver un futuro para nada esperanzador, donde la naturaleza no tiene cabida, la superficialidad está al orden del día y se critica la deshumanización del supuesto progreso, donde la libertad (física e imaginativa) es el ítem por el qué luchar. Efectos grandiosos, diseño de arte estupendo, personajes memorables, un final sorpresivo y bien justificado de acuerdo al tono que lleva el filme y un estilo que deja huella en el espectador. A pesar de los cambios que trataba de imponer el estudio y los productores en la pieza final, Gilliam luchó por estrenar su corte y su visión, por lo que casi accidentalmente pudo conservarse la película que él quería, ya que la obra pudo ser vista en una proyección de prueba y el recibimiento fue muy bueno, algo que se agradece. En la obra colabora de nuevo con Iam Holm, visto en Time Bandits al igual que Peter Vaughan, con Jonathan Pryce y de nuevo con Michael Palin.

Título: Brazil

Guion: Terry Gilliam, Tom Stoppard, Charles McKeown y Charles Alverson.

País: Inglaterra y Estados Unidos.

Año: 1985.

The Adventures of Baron Munchausen de 1988 regresa a una aventura épica, muy fabulesca, donde hay una época de guerra y el Baron Munchausen tiene secretos relacionados con ella y con personajes variados de ese mundo, por lo que emprende un viaje para reencontrarse con ellos en compañía de una niña. Una trama muy similar a lo que se vio en Time Bandits, pero con mayor maquinaria, efectos superlativos y presupuesto, ahondando en el hecho de no perder el sentido infantil y las ganas de divertirse en las personas. Colabora una vez más con Jonathan Pryce, por primera vez con Robin Williams y de nuevo en actuación y escritura con Charles McKeown. La obra queda un poco opacada por otros trabajos del realizador, aunque sigue siendo una obra de culto y una de sus trabajos más recordados.

Título: The Adventures of Baron Munchausen

Guion: Charles McKeown y Terry Gilliam. Novela: Gottfried August Burger y Rudolph Erich Raspe.

País: Inglaterra y Alemania.

Año: 1988.

Llega 1991 con la película The Fisher King, una obra que se centra en un locutor que se burla de un oyente y provoca con sus palabras que el hombre realice una masacre en un bar, por lo que el locutor queda destrozado y en un momento en que casi es asesinado, es rescatado por un indigente que también está alterado mentalmente, a niveles mayores y, en su mente percibe una distorsión entre la fantasía y la realidad que extiende al locutor. Es pues una cinta dramática con toques fantásticos muy recomendada, donde lo más destacable es el desarrollo y tratamiento psicológico de los personajes protagonistas. Además, Gilliam retoma su amor por las historias de caballería y lo medieval con ese imaginario que se plantea uno de los personajes y que los hace buscar el supuesto Santo Grial. Con un tono fabulesco a la vez que deprimente y melancólico, la película por momentos genera ambigüedad de lo que sí está ocurriendo si es cierto o no, acertando en ese juego visual y narrativo. El personaje principal trata de buscar su redención por su comportamiento y pasado tormentoso, lo cual toma sentido a través del personaje de Robin Williams y la relación de amistad que emerge entre los protagonistas. Resalta entonces el trabajo interpretativo de Jeff Bridges y Robin Williams para lograr esa conexión y llevan esa carga dramática fuerte de manera precisa y certera.

Título: The Fisher King

Guion: Richard LaGravenese.

País: Estados Unidos.

Año: 1991.

Llega quizá su mejor y más contundente película, un remake del cortometraje de Chris Marker La Jeéte de 1962 llamado Twelve Monkeys de 1995. Con Brazil en 1986 había iniciado una trilogía satírica distópica, que completaría en 2014 con la obra The Zero Theorem. Twelve Monkeys, segunda en la serie, cuenta la historia de un futuro donde solo el 1% de la población del planeta queda con vida, debido a que en 1996 se desató un virus mortal, obligando a las personas ahora a vivir bajo tierra. Un convicto se ofrece para viajar en el tiempo a 1996 y descubrir la causa de la epidemia, de la que solo se sabe que provocó un grupo terrorista denominado “Doce Monos”. Pero es enviado por un error a 1990, donde es encerrado en un hospital psiquiátrico, pero con su objetivo aún presente. De nuevo plantea un tono melancólico y pesimista, generando a su vez con gran creatividad también una obra de viajes en el tiempo muy efectiva y fenomenal. Destaca un Brad Pitt fenomenal y con una actuación poco habitual en él.

Título: Twelve Monkeys

Guion: David Webb Peoples y Janes Peoples.

País: Estados Unidos.

Año: 1995.

Aparece una de las películas más aclamadas y recordadas de Gilliam, aunque no es tan redonda en su totalidad y resultado final, debido a la saturación excesiva, aunque intencional, de distintos elementos visuales y narrativos, que tiene justificación y sentido por el tema relacionado con las drogas y los excesos, pero resulta cansino y agotador. Se trata de Fear and Loathing in Las Vegas de 1998, donde un hombre viaja a Las Vegas para cubrir un evento deportivo, en compañía de su abogado, drogándose en cada momento hasta más no poder (algo que se muestra desde esa perspectiva de los personajes para el espectador) y encontrando en el camino muchos personajes y aventuras. De nuevo viene el tono depresivo, pero, aunque el argumento en sí no atrapa tanto, lo más remarcable es sin duda el trabajo visual, los planos usados, los ángulos y demás efectos que reflejan esas alucinaciones, surrealismo y viaje psicodélico que experimentan los personajes y que hacen parte del estilo periodístico y vida misma del periodista y escritor Hunter S. Thompson. Trabaja por primera vez con el actor Johnny Depp.

Título: Fear and Loathing in Las Vegas

Guion: Terry Gilliam, Tony Grisoni, Tod Davies y Alex Cox. Libro: Hunter S. Thompson.

País: Estados Unidos.

Año: 1998.

The Brothers Grimm se estrena en 2005, enfocada en los famosos hermanos, escritores de múltiples cuentos, mostrando que también son viajeros que recopilan historias por donde van y que engañan a la gente para hacerles creer en leyendas y mitos tenebrosos que ellos mismos falsean. Pero se encuentran de repente con un mito real, relacionado con la famosa historia de Rapunzel y con una bruja. Es una superproducción que no exhibe mucho del encanto de la filmografía de Gilliam, pues se siente más un producto típico comercial sin emoción y casi por encargo. Trabaja por primera vez con Heath Ledger, quien interpreta a uno de los hermanos.

Título: The Brothers Grimm

Guion: Ehren Kruger.

País: Estados Unidos, República Checa e Inglaterra.

Año: 2005.

Tideland llega el mismo año, en 2005, siendo el regreso del realizador al buen hacer, pues cuenta una fábula oscura y bizarra inspirada en Alicia en el País de las Maravillas, donde una niña queda a su propio cuidado tras la muerte de su padre, en una casa de campo retirada de la ciudad. Su mundo personal está repleto de imaginación, fantasía y una alteración de la realidad. Es una obra extraña, pero realmente significativa, donde una vez más se plantea esa separación entre la realidad y todo lo que ella implica con las consecuencias que genera para que se produzca ese factor imaginativo y relacionado a la fantasía, como escape y liberación de lo malo que puede surgir en la vida. Permaneces ese sentir pesimista y melancólico, que se intenta disolver con imaginación, además de estar presente un factor casi saturado y frenético, aunque no tan extralimitado como en Fear and Loathing in Las Vegas. Gilliam trabaja de nuevo con el gran Jeff Bridges y dentro del reparto destaca el trabajo de la joven actriz Jodelle Ferland.

Título: Tideland

Guion: Tony Grisoni y Terry Gilliam. Novela: Mitch Cullin.

País: Inglaterra y Canadá.

Año: 2005.

Gilliam regresa colaborando con Charles McKeown en The Imaginarium of Doctor Parnassus de 2009, que cuenta la historia de un espectáculo de feria que recorre las calles para atraer público, mientras su dueño trata de ganar una apuesta con el diablo en relación a cada persona que llega a ver su función y que entra al espejo que es el objeto primario de todo el show. La hija del dueño acompaña el espectáculo y un hombre se suma a ellos, cuando llega escapando de algo y encuentra refugio allí. Una obra estupenda que expone a un realizador en plena forma, que aún contiene la originalidad y la gran creatividad inherente en él. Se trata de la última película de Heath Ledger y que, debido a su muerte, tras la devastación del suceso para el realizador, decidió terminarla y plantear una manera creativa, claro está, de reemplazar al personaje de Ledger con otros actores amigos de él y que expanden al personaje de forma bastante interesante.

Título: The Imaginarium of Doctor Parnassus

Guion: Terry Gilliam y Charles McKeown.

País: Inglaterra, Francia y Canadá.

Año: 2009.

The Zero Theorem tiene cabida en 2012, cierra la trilogía distópica de Gilliam, donde un hombre tiene un trabajo tedioso y cansino buscando el teorema cero, pero una prostituta cambiará su parecer frente al mundo, frente a lo que hace y lo hará darse cuenta de un cuestionamiento filosófico respecto a su existencia. Es una película bastante llamativa, donde una vez más el trabajo de diseño artístico sobresale y el desarrollo del personaje principal resulta bien manejado a lo largo del metraje. Se siente todavía mucho de ese toque de las películas más recordadas del realizador y aunque no fue tan bien recibida por la crítica, contiene el encanto propio suyo, quizá no tan contundente, pero con gran acierto.

Título: The Zero Theorem

Guion: Pat Rushin.

País: Inglaterra, Rumania, Francia y Estados Unidos.

Año: 2013.

Por último, hay una película que se podría considerar maldita porque Terry Gilliam la trató de realizar previamente en dos ocasiones, estrellándose contra la dura realidad porque no pudo terminarla por distintos y múltiples aspectos (casi como en una de sus argumentos fantásticos) que iban en su contra. Algo que recuerda el proyecto fallido y también tormentosos de Orson Welles y que de hecho se centraba en la misma historia que el de Gilliam, Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes. El segundo intento, que iba a contar por ejemplo con el actor Johnny Depp, quedó registrado en el making of y documental llamado Lost in La Mancha de Keith Fulton y Louis pepe de 2002. Pero, por fin en 2018 su trabajo de años y su visión casi sempiterna vio la luz y terminó la larga espera. The Man Who Killed Don Quixote se estrenó, un trabajo que a su vez generó altas expectativas a través de los años en los seguidores del realizador y su trayectoria. Pero, irónicamente y lamentablemente las expectativas fueron mayores que el resultado, llegando a decepcionar un poco, aunque no del todo, especialmente por ese sentir nostálgico y atrayente del proyecto en sí y de todo lo sucedido. Un director se aleja de un rodaje que tiene lugar en un pueblo retirado de la ciudad, que tiene conexión con su pasado, pues allí había rodado uno de sus primeros trabajos audiovisuales relacionados con el Quijote de la Mancha y se va en busca del actor que lo interpretó. A partir de allí una vez más en su cine, la realidad se mezcla con la fantasía y él emprenderá un viaje al lado del hombre que clama ser el quijote y se convierte en su especie de Sancho Panza. Es sin duda una premisa llamativa, que trata de enfrentar ese personaje petulante y egocéntrico del director de cine protagonista con su forma de ser y con lo que era antes de crecer en su campo, a través de una aventura extraña y que expande su visión del mundo y hace reflexionar sobre su vida, pero es un argumento que se va disolviendo y dilatando perdiendo el encanto que podría haber tenido en grandes proporciones. Trabaja de nuevo con Jonathan Price que toma el papel del Quijote y con Adam Driver que suele escoger bien las obras en las que participa y quien ha trabajado con grandes directores en los últimos años.

Título: The Man Who Killed Don Quixote

Guion: Terry Gilliam, Tony Grisoni. Novela: Miguel de Cervantes.

País:   España, Bélgica, Francia, Inglaterra y Protugal.

Año: 2018.

Estilo

Animaciones

El talento de Terry Gilliam comenzó a exponerse desde sus grandiosas animaciones, que eran una combinación entre collages y stop motion y que generaron la marca característica de los Monty Python desde su estilo visual. Además, que deja ver el aprecio de Gilliam por los efectos prácticos y artesanales.

Monty Python and the Holy Grail de 1975

Humor

Con los Monty Python, Gilliam dejó ver al igual que sus compañeros un manejo de comedia particular y único, paródico, satírico y despertador de conciencias. En su etapa en solitario conserva algo de ese toque, contrastando muy bien con los tonos depresivos o pesimistas de sus historias.

Jabberwocky de 1977

Distopías y gusto por la Ciencia Ficción

Ese poder imaginativo por supuesto encuentra su razón de ser y su impacto máximo con historias donde lo visual y el juego con los escenarios inventados son parte esencial del argumento. Es así que la ciencia ficción lo ha acompañado en gran parte de su carrera. El tema distópico le brinda la posibilidad de plantear sociedades y futuros donde los humanos están cohibidos, regidos por gobiernos represivos y donde los deseos de libertad y cambio son la motivación para luchar por una realidad diferente.

Twelve Monkeys de 1995

Fantasía vs Realidad

Tras el sentir fantasioso de sus historias, existe casi siempre la ambigüedad, la división entre lo que es real y lo que no lo es (referencia a los textos de Philip K. Dick), donde los personajes encuentran un deseo de inclinarse por la visión imaginativa y más cercana a la fantasía, pues la realidad suele ser bastante decepcionante, monótona y pesada. Un mundo fantástico que puede ser a su vez verdadero o no, con una predilección por la explicación y finales no felices y la victoria de la realidad aplastante.

The Fisher King de 1991

Tramas épicas y fabulescas (referencia a la literatura)

La literatura, la poesía, lo medieval, los caballeros, lo épico, la historia en sí y los temas relacionados son la pasión de Gilliam y de alguna u otra manera involucra ese elemento en su cine, por más que aparentemente no tenga nada que ver con ello en un caso particular. En otras instancias se mete de lleno en ese enfoque, por lo que la fantasía y la aventura salen a flote para ser los mecanismos apropiados para contar esas historias, que pueden verse en ocasiones con tendencia infantil y dirigidas a un público de ese tipo, pero que conservan a su vez un sentir adulto muy interesante y remarcable.

The Man Who Killed Don Quixote de 2018

Mundos Imaginativos (liberación)

Dentro de esas propuestas fantásticas y distópicas, los personajes tratan de alcanzar la liberación por medio de una lucha contra lo que le impide ser feliz y vivir de forma amena. Es así que el diseño de arte, las locaciones y el trabajo visual siempre resulta imponente y deslumbrante en cada obra suya.

Tideland de 2005

Héroes imperfectos

Sus protagonistas no son los habituales héroes, con grandes cualidades y casi sin alteraciones para enfrentar los obstáculos presentes en historias fantásticas y de aventura. Son entonces personajes con defectos, que dudan o que son cercanos a lo real. Personajes a veces también alterados, perturbados y cansados de esa realidad narrativa en la que viven. Personajes que deben encontrar valor y motivación para luchar por cambiar las cosas y tratar de dejar su estado de confort y carácter pasivo.

Time Bandits 1981

Visión crítica y tono melancólico

Desde la época de Gilliam en los Monty Python, se dejaba ver un toque de crítica mordaz y certera a muchos temas de la sociedad, política y comportamiento humano, algo que hacía parte de su ser, pues continuó aplicando esa visión, por muchos momentos oscura y pesimista, en muchas de sus películas.

Brazil de 1985

Legado

Queda para incontables generaciones una filmografía genial, que propone el hecho de no aceptar las cosas de manera pasiva, sino con conciencia crítica y rebelde. Historias que reflejan problemas o aspectos de la sociedad real, llevados al extremo para contar tramas que dejan ver los deseos de cambio y de que cada personaje pueda darse cuenta que no se tiene que conformar con la manera en la que vive, especialmente si es represiva y controladora.

Es una obra general apabullante, repleta de una pasión encantadora por la fantasía, con mundos estupendos e imaginativos que logran generar empatía y atracción. Donde lo visual deslumbra y propone universos enriquecidos por la capacidad creativa de Terry Gilliam. Y, el toque pesimista es la conexión cercana a lo real, siendo historias más verosímiles en su concepción.

Se trata de una carrera audiovisual a tener en cuenta, de un realizador incansable y que ha dejado películas realmente importantes, que quedarán en la memoria de cada persona que las vea de forma positiva y significativa.

Terry Gilliam (tomada de elperiodico.com)

Aquí el orden de sus mejores películas, de la mejor a la menos destacable (lista personal del redactor):

1. Twelve Monkeys

2. Brazil

3. Monty Python and the Holy Grail

4.Time Bandits

5. The Imaginarium of Doctor Parnassus

6. The Fisher King

7. Tideland

8. The Zero Theorem

9. The Adventures of Baron Munchausen

10. The Meaning of Life

11. The Man Who Killed Don Quixote

12. Fear and Loathing in Las Vegas

13. The Brothers Grimm

14. Jabberwocky

Se recomienda el documental Lost in La Mancha de Keith Fulton y Louis Pepe de 2002:

También el documental de Vincenzo Natali sobre la realización de Tideland: Getting Gilliam de 2005, aquí una de sus escenas:

Revisión de la carrera de Terry Gilliam por el podcast 24 Cuadros X Segundo en su programa número 79:

Revisión de la filografía y estilo de Terry Gilliam en la revista 24 Cuadros X Segundo ediciones 13, 14 y 15:

Referencias

  • IMDB
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